VEN, MIRA LAS OLAS
VEN, MIRA LAS OLAS
(Este poema es dedicado especialmente a una de esas personas que poseen el don y la virtud de la amistad más pura y que están allí donde la necesidad de las amistades lo requiere en el momento preciso. Con mis mayores respetos aLETISA ROQUE================
VEN, MIRA LAS OLAS
Ven, siéntate a mi ladoMira las olas batirEl arrecife rugiendoAl igual que el porvenirQue llega raudo y batiendoA los que suelen sufrirPor otros que están viviendoMomentos que no es vivir.Ven, siéntate a mi lado Y eleva esa copa nuevaAntes que la espuma lluevaSaltando de entres las rocasY se te mojen las ropasDel pensamiento más noble,Ponte coraza de robleEspada de dulce sueñosUn rosalUna cariciaUna delicia Un diseñoDe una vida más serenaDonde cultivar las buenasPasiones que el cielo mandaPara curarle las penasA la amiga,A la vida,A la hermana.
Ven, siéntate a mi ladoY juega con las caracolas Vuelve a mirar esas olas,Mira el arena en tus pies, Y mírate alguna vezAl espejo de la brisa…¡Anda amiga! tu sonrisaParece que anda escondiendoLo mucho que estás sufriendoPorque las horas te duelenEn la mente, en la calma En el cerebro, en el almaY contra ese dolor no puedenTus fuerzas por mucho másPorque si no encuentras la pazEn el aire que respiraTu corazón es tu vidaLa que se cierra Al orienteY si llegaraAl ponienteDe tu existencia divina¿Qué harían las mañanas,Las rosas las azucenas Sin todas las cosas buenasQue tu das a tus hermanas?Ven, siéntate a mi lado y cuentaLas virtudes que te adornan;Cántale al mar tus amoresA ritmo de caracolas,Corre, lánzate a las olasY nada con alegríaPorque ha llegado El díaDe tu futuro más belloVen, cantemos por ellosPor los que están y los otrosY corramos como potros DesbocadosEn la auroraY deja correr las horasQue ya amanece tu díaY verás, amiga míQue la vida te enamora.
domingo, 3 de abril de 2011
sábado, 19 de marzo de 2011
TE AMO CUAL ERES
TE AMO CUAL ERES
Colgada del pecho cual amuleto te llevo.
En algún rinconcito muy pequeño
guardo ese amuleto
Del cuello
como el gitano del cuento
cargo el sagrario
tejido por la mano
del Hada de los vientos
y en las tardes de invierno
los saco, los miro y de ti recuerdo.
Recuerdo
y te veo.
No sé el color de tus ojos
pardos o verdes,
puede que sean,
no sé si besas o muerdes,
y no sé cuáles son tus antojos
pero, entiende,
tu vives en mis ojos.
Cuando las tardes inclinan
sus rodillas bajo el sol,
y las golondrinas
revuelan el viejo portalón
sentado bajo el cocotero
saco el amuleto y miro
tu figura, tu sonrisa, tu sombrero
transparentes
imponerse al trovador
y en mi mente
silentes
tus recuerdos,
aquellos que no existieron,
que nunca míos fueron,
y que nunca vi
pero sentí
porque era tu amor.
Nunca te vi,
pero te veo,
nunca estuviste junto a mí
ni a mis deseos,
mas vas aquí
en mis recuerdos
alta, bajita,
gorda, flaquita,
rubia, trigueñita,
tú, tú, tú,
sola tú.
Colgada del pecho cual amuleto te llevo.
En algún rinconcito muy pequeño
guardo ese amuleto
Del cuello
como el gitano del cuento
cargo el sagrario
tejido por la mano
del Hada de los vientos
y en las tardes de invierno
los saco, los miro y de ti recuerdo.
Recuerdo
y te veo.
No sé el color de tus ojos
pardos o verdes,
puede que sean,
no sé si besas o muerdes,
y no sé cuáles son tus antojos
pero, entiende,
tu vives en mis ojos.
Cuando las tardes inclinan
sus rodillas bajo el sol,
y las golondrinas
revuelan el viejo portalón
sentado bajo el cocotero
saco el amuleto y miro
tu figura, tu sonrisa, tu sombrero
transparentes
imponerse al trovador
y en mi mente
silentes
tus recuerdos,
aquellos que no existieron,
que nunca míos fueron,
y que nunca vi
pero sentí
porque era tu amor.
Nunca te vi,
pero te veo,
nunca estuviste junto a mí
ni a mis deseos,
mas vas aquí
en mis recuerdos
alta, bajita,
gorda, flaquita,
rubia, trigueñita,
tú, tú, tú,
sola tú.
viernes, 18 de marzo de 2011
¿QUIEN SOY YO?
Don Gilberto
¿Quién soy?
Yo creía saberlo.
Pero no; no lo sé.
Mi ego, ahora me doy cuenta
Es más alto que el Himalaya
Y sin embargo mi vida es más pequeña que esa gota de rocío
Que has visto sobre el pétalo de la rosa.
Príncipe y mendigo me han llamado;
Tengo más riquezas y menos capital que un gorrión.
Capital no se conservarlo, trae mucha preocupación.
Riquezas acumuladas y sus intereses
Creciendo mientras duermo
porque soy un aprendiz de amante.
Nunca se sabe mucho del amor.
Se puede ser ostra y hacer del grano de arena una perla
Y se puede matar una flor con una mirada.
Yo quería ser.
Si. Yo quería ser.
Y dediqué cada minuto de mi vida a aprender
lo que hacían los otros:
los hombres, los pueblos,
los religiosos, los políticos,
los limosneros y tú.
Día vendrá en que yo vuelva a mi pueblo
Con mil cargas de cielos,
De nubes y de amores
Para producir la felicidad a los otros.
Yo he cargado mil cruces
Y bebido mi propia hiel.
Y he derramado lo que yo he creído
Que es amor por doquier.
Estudiar, obtener títulos,
Dar una caricia
Con los mismos dedos que apreté un gatillo,
Dirigir más de cien jueces y abogados;
Ser amigo de presidentes,
De delincuentes,
De terroristas...
Eso lo han dicho unos
Y otros lo han creído.
No sé yo el por qué.
No, no lo sé
No, no sé por qué;
Yo no soy más que un pobre fulano
Que a remos y cojeando
camina sobre las fangosas
Calles de camas y soledades
En cuerpos y caderas, destellando sin luz.
Fantasma soy.
Pero hasta los fantasmas invisibles, a veces
Pretenden ser bellos y coloridos.
Tal vez yo soy eso.
Solo envidio al pulpo
En cualquier instante vivo ocho vidas.
Las horas no me alcanzan
Para el día y me rio.
Nunca espero el final,
Los finales son cortes.
La buena pintura no nos viene en cuadritos, no;
Esa se desliza entre y por, y con los otros colores.
Llevo el alma en una mano. ¿La quieres tú?
Mañana te aburres y yo tengo
Mucho aun que trabajar.
Quiero ser pulpo por un instante
Para poder estar
Con mil rejos en las orillas de una playa,
Una reja, una jaula y unos senos.
¿Qué más da?
Soy el fantasma de mi ayer,
La penumbra de mis ojos...
Y no soy nada.
¡Pobre ego amigo mío,
Que no se había enterado!
Tonto.
¿No ves que siempre te guardé en las fosas más profundas de mí ser?
No se puede sin ego, ser hombre, navegante, capitán ni juez.
No se es nada.
Pero el ego mata.
Y por ello siempre te resguardé
Al tiempo que te aprisionaba.
Ya, qué más da.
Solo el espíritu fantasmal de los recuerdos.
Es lo que me queda.
¿Qué por qué entonces gritan mis carnes?
Tonto amigo...porque no se han enterado…
No, mis carnes están tersas,
Mi mente ágil, mis amores vivos,
Mis sueños vibrando aun
Y mis anhelos a gritos.
Otros a mi edad son viejos.
Muy viejos.
Ya dejaron de sentir amor y deseo de la carne…
Están muertos.
Esos que ya no aprecian una visita al museo,
Una corrida de toros...
Yo todavía me pongo los guantes
Y boxeo par de minutos...y más.
Pero es mi lucha interna.
Me voy a otros puertos.
He luchado por un ideal
Y ya mis ideas no cuentan.
He soñado con unas alturas,
Y pase por algunas,
Las otras cual agua entre los dedos,
Se me escaparon.
Ahora, cuando alguien me ofrece una limosna de amor
Recoge de mi alma y luego mira al almanaque...
Es sabio envejecer
Y es pecado mortal hacerlo.
Luego se burlan cuando aquél
Cuya voz ayer las enamoraba
Y hoy trata de elevar una tonada
Y se le va una falsa nota.
Nadie se registra el alma,
Hasta que le llega el turno.
Y entonces, ya es muy tarde.
Mi turno no anda lejos...
Soy viejo, ya lo sé.
Y hace unos días un joven apuesto,
Bello y galante me preguntaba:
¿Cómo lo hace usted?
Yo daría la mitad de mi vida
Por aprender con usted...
Gracias, hijo, pero media vida
No sería suficiente,
Solo tienes unos veinte.
Escala la montaña,
Préstale tus zapatos al otro
Y camina sin ellos,
Gánatelo, no lo tomes al pasar;
Cuídalo y déjalo seguir.
Ellas te oirán.
Pero, es que usted tiene magia,
Lo de usted parece tan sencillo....
No, hijo; no es magia es lo segundo.
Es lo sencillo.
No creas que eres una roca.
Tu firmeza es temporal,
Cubito de hielo somos,
Duros ahora, agua al canal después.
Y esa gota de agua que acabas de beber,
Luego que limpie tu sistema regresará a la tierra,
Se calienta, evapora se eleva y forma bella
o amenazadora nube,
Te cae sobre el jardín y lo hace florecer,
Y le enjuaga las manos a la mujer
Que con ellas te ha de acariciar.
Y cuando miro a mí alrededor
Estoy sobre una piedra,
En el medio de la mar… Solo.
Solo soy.
Solo estoy y solo he estado
En medio de la multitud
Mi vida entera.
Jamás me compartí.
Jamás le permití a nadie mirar a mis adentros.
No importa cómo, donde ni por qué.
Los torturadores han lastimado mi cuerpo,
Las guerras también,
Pero mi sonrisa no
Cesa, mi cerebro labora.
Nadie penetra allí.
Nadie nunca pudo.
Nadie podrá.
Y mis pieles no cuelgan aún.
Pero el tiempo se acorta.
Y otras me quieren cortar.
Tengo una amiga muy bella,
37 añitos, china pura,
Criada y educada aquí.
Fue mi discípula la muy pilla.
Me abraza, me besa y me propone a menudo.
Quítate solo 35 años
y me caso contigo.
¡YA! y lo grita ante todos.
Pobre de mí... ¿Por dónde corto?
Viejo verde, azul o candelillas sobre el agua.
Tonto mejor.
Quiero salvar a mi Patria y no puedo
Cargar mis costillas,
Quiero escalar más montañas,
Volver a caminar sobre un cable de acero
Entre dos barcos o entre dos rascacielos
Y ya le temo al sonido del trueno.
¿Ego de qué?
Quiero ser pulpo tal vez para agarrarte enterita
Y que no te me escapes.
O para poder seguir atendiendo todas mis vidas regadas
Por el mundo.
Ya apenas viajo y quiero volver.
Mi vida ha sido en viajes, y en aventuras,
En cambio de paisajes, en movimiento,
En bienvenidas y adioses,
Entre risas y lágrimas
Entre almohadas, pajares y ríos...
Nadie me pudo seguir, viajo a placer.
Y ahora estoy mirando
a mi bitácora de oro,
¡oh, no, de oro no, que muy pobre es!
He borrado muchos nombres,
nadie los debe de ver.
Quien a mi lado durmió,
un secreto en mi depositó.
¿Qué historia puedo hacer?
Ríe. No soy feliz.
No he sabido serlo; nunca lo fui.
Si mi sed han calmado tus aguas,
tú me las diste, yo no las robé.
Si mi espíritu flota en las noches,
es que la muerte ronda,
y no quiere esperar que me muera
Para salir a enamorarte otra vez.
Voy a cambiar mi vida.
Voy seriamente a escribir.
Voy a silenciar mil voces
que me queman los adentros
Y tocar solo en las alas
del que fue mi corazón.
Se cansa el mundo de mí.
De mí que nada tengo ya para dar.
Un verso aquí, una ilusión allá,
Un recuerdo colgado en la pared....
Unas candelillas en la noche a la orilla del rio.
Ni siquiera las luces boreales soy.
¿Ego de qué?
Anda, vuélvete a la botella para ponerle el tapón.
Un momento, ahí, jefe; a la botella no.
¿Y por qué no?
Porque yo soy su ego,
no su mago de la botella.
Está bien, pero eso no te impide...
Señor, yo solo soy su ego,
Y en estos días usted anda trepado sobre mis hombros,
¿Qué puedo yo hacer?
¡Ah, hombre, habérmelo dicho antes!
Yo hubiera tratado, jefe, de nuevo le digo.
Pero cuando usted vio a esa mujer...
¡Calla! ¡Basta!
Como usted diga, jefe.
Vuelvo a pensar y quiero izar mis velas.
Quiero, pero no puedo.
Estoy anclado en ti.
------------------
Don Gilberto
¿Quién soy?
Yo creía saberlo.
Pero no; no lo sé.
Mi ego, ahora me doy cuenta
Es más alto que el Himalaya
Y sin embargo mi vida es más pequeña que esa gota de rocío
Que has visto sobre el pétalo de la rosa.
Príncipe y mendigo me han llamado;
Tengo más riquezas y menos capital que un gorrión.
Capital no se conservarlo, trae mucha preocupación.
Riquezas acumuladas y sus intereses
Creciendo mientras duermo
porque soy un aprendiz de amante.
Nunca se sabe mucho del amor.
Se puede ser ostra y hacer del grano de arena una perla
Y se puede matar una flor con una mirada.
Yo quería ser.
Si. Yo quería ser.
Y dediqué cada minuto de mi vida a aprender
lo que hacían los otros:
los hombres, los pueblos,
los religiosos, los políticos,
los limosneros y tú.
Día vendrá en que yo vuelva a mi pueblo
Con mil cargas de cielos,
De nubes y de amores
Para producir la felicidad a los otros.
Yo he cargado mil cruces
Y bebido mi propia hiel.
Y he derramado lo que yo he creído
Que es amor por doquier.
Estudiar, obtener títulos,
Dar una caricia
Con los mismos dedos que apreté un gatillo,
Dirigir más de cien jueces y abogados;
Ser amigo de presidentes,
De delincuentes,
De terroristas...
Eso lo han dicho unos
Y otros lo han creído.
No sé yo el por qué.
No, no lo sé
No, no sé por qué;
Yo no soy más que un pobre fulano
Que a remos y cojeando
camina sobre las fangosas
Calles de camas y soledades
En cuerpos y caderas, destellando sin luz.
Fantasma soy.
Pero hasta los fantasmas invisibles, a veces
Pretenden ser bellos y coloridos.
Tal vez yo soy eso.
Solo envidio al pulpo
En cualquier instante vivo ocho vidas.
Las horas no me alcanzan
Para el día y me rio.
Nunca espero el final,
Los finales son cortes.
La buena pintura no nos viene en cuadritos, no;
Esa se desliza entre y por, y con los otros colores.
Llevo el alma en una mano. ¿La quieres tú?
Mañana te aburres y yo tengo
Mucho aun que trabajar.
Quiero ser pulpo por un instante
Para poder estar
Con mil rejos en las orillas de una playa,
Una reja, una jaula y unos senos.
¿Qué más da?
Soy el fantasma de mi ayer,
La penumbra de mis ojos...
Y no soy nada.
¡Pobre ego amigo mío,
Que no se había enterado!
Tonto.
¿No ves que siempre te guardé en las fosas más profundas de mí ser?
No se puede sin ego, ser hombre, navegante, capitán ni juez.
No se es nada.
Pero el ego mata.
Y por ello siempre te resguardé
Al tiempo que te aprisionaba.
Ya, qué más da.
Solo el espíritu fantasmal de los recuerdos.
Es lo que me queda.
¿Qué por qué entonces gritan mis carnes?
Tonto amigo...porque no se han enterado…
No, mis carnes están tersas,
Mi mente ágil, mis amores vivos,
Mis sueños vibrando aun
Y mis anhelos a gritos.
Otros a mi edad son viejos.
Muy viejos.
Ya dejaron de sentir amor y deseo de la carne…
Están muertos.
Esos que ya no aprecian una visita al museo,
Una corrida de toros...
Yo todavía me pongo los guantes
Y boxeo par de minutos...y más.
Pero es mi lucha interna.
Me voy a otros puertos.
He luchado por un ideal
Y ya mis ideas no cuentan.
He soñado con unas alturas,
Y pase por algunas,
Las otras cual agua entre los dedos,
Se me escaparon.
Ahora, cuando alguien me ofrece una limosna de amor
Recoge de mi alma y luego mira al almanaque...
Es sabio envejecer
Y es pecado mortal hacerlo.
Luego se burlan cuando aquél
Cuya voz ayer las enamoraba
Y hoy trata de elevar una tonada
Y se le va una falsa nota.
Nadie se registra el alma,
Hasta que le llega el turno.
Y entonces, ya es muy tarde.
Mi turno no anda lejos...
Soy viejo, ya lo sé.
Y hace unos días un joven apuesto,
Bello y galante me preguntaba:
¿Cómo lo hace usted?
Yo daría la mitad de mi vida
Por aprender con usted...
Gracias, hijo, pero media vida
No sería suficiente,
Solo tienes unos veinte.
Escala la montaña,
Préstale tus zapatos al otro
Y camina sin ellos,
Gánatelo, no lo tomes al pasar;
Cuídalo y déjalo seguir.
Ellas te oirán.
Pero, es que usted tiene magia,
Lo de usted parece tan sencillo....
No, hijo; no es magia es lo segundo.
Es lo sencillo.
No creas que eres una roca.
Tu firmeza es temporal,
Cubito de hielo somos,
Duros ahora, agua al canal después.
Y esa gota de agua que acabas de beber,
Luego que limpie tu sistema regresará a la tierra,
Se calienta, evapora se eleva y forma bella
o amenazadora nube,
Te cae sobre el jardín y lo hace florecer,
Y le enjuaga las manos a la mujer
Que con ellas te ha de acariciar.
Y cuando miro a mí alrededor
Estoy sobre una piedra,
En el medio de la mar… Solo.
Solo soy.
Solo estoy y solo he estado
En medio de la multitud
Mi vida entera.
Jamás me compartí.
Jamás le permití a nadie mirar a mis adentros.
No importa cómo, donde ni por qué.
Los torturadores han lastimado mi cuerpo,
Las guerras también,
Pero mi sonrisa no
Cesa, mi cerebro labora.
Nadie penetra allí.
Nadie nunca pudo.
Nadie podrá.
Y mis pieles no cuelgan aún.
Pero el tiempo se acorta.
Y otras me quieren cortar.
Tengo una amiga muy bella,
37 añitos, china pura,
Criada y educada aquí.
Fue mi discípula la muy pilla.
Me abraza, me besa y me propone a menudo.
Quítate solo 35 años
y me caso contigo.
¡YA! y lo grita ante todos.
Pobre de mí... ¿Por dónde corto?
Viejo verde, azul o candelillas sobre el agua.
Tonto mejor.
Quiero salvar a mi Patria y no puedo
Cargar mis costillas,
Quiero escalar más montañas,
Volver a caminar sobre un cable de acero
Entre dos barcos o entre dos rascacielos
Y ya le temo al sonido del trueno.
¿Ego de qué?
Quiero ser pulpo tal vez para agarrarte enterita
Y que no te me escapes.
O para poder seguir atendiendo todas mis vidas regadas
Por el mundo.
Ya apenas viajo y quiero volver.
Mi vida ha sido en viajes, y en aventuras,
En cambio de paisajes, en movimiento,
En bienvenidas y adioses,
Entre risas y lágrimas
Entre almohadas, pajares y ríos...
Nadie me pudo seguir, viajo a placer.
Y ahora estoy mirando
a mi bitácora de oro,
¡oh, no, de oro no, que muy pobre es!
He borrado muchos nombres,
nadie los debe de ver.
Quien a mi lado durmió,
un secreto en mi depositó.
¿Qué historia puedo hacer?
Ríe. No soy feliz.
No he sabido serlo; nunca lo fui.
Si mi sed han calmado tus aguas,
tú me las diste, yo no las robé.
Si mi espíritu flota en las noches,
es que la muerte ronda,
y no quiere esperar que me muera
Para salir a enamorarte otra vez.
Voy a cambiar mi vida.
Voy seriamente a escribir.
Voy a silenciar mil voces
que me queman los adentros
Y tocar solo en las alas
del que fue mi corazón.
Se cansa el mundo de mí.
De mí que nada tengo ya para dar.
Un verso aquí, una ilusión allá,
Un recuerdo colgado en la pared....
Unas candelillas en la noche a la orilla del rio.
Ni siquiera las luces boreales soy.
¿Ego de qué?
Anda, vuélvete a la botella para ponerle el tapón.
Un momento, ahí, jefe; a la botella no.
¿Y por qué no?
Porque yo soy su ego,
no su mago de la botella.
Está bien, pero eso no te impide...
Señor, yo solo soy su ego,
Y en estos días usted anda trepado sobre mis hombros,
¿Qué puedo yo hacer?
¡Ah, hombre, habérmelo dicho antes!
Yo hubiera tratado, jefe, de nuevo le digo.
Pero cuando usted vio a esa mujer...
¡Calla! ¡Basta!
Como usted diga, jefe.
Vuelvo a pensar y quiero izar mis velas.
Quiero, pero no puedo.
Estoy anclado en ti.
------------------
Don Gilberto
viernes, 14 de enero de 2011
¿POR QUE TE BUSCO, POR QUE?
¿POR QUÉ TE BUSCO, POR QUÉ?
Por
Gilberto Rodríguez
¿Por qué te busco?
¿Por qué?
Si mi cerebro se niega
¿Por qué buscarte otra vez?
Porque el corazón me riega
De sangre y mucho dolor
El jardín de mi existencia
Y a mi cama y mi sillón.
No la busques, corazón
Mi cerebro te conmina
Mírala como camina
Tal feliz en la distancia…
“No, eso es solo la elegancia
De su andar que es zalamero,
Mira, cerebro yo muero,
Matado por tu arrogancia.”
No ves, corazón cegato,
Que conveniente no es
La he separado, lo se
Porque te hirió tantas veces
Que te has tragado las heces
Los amargo y las sales
Del lagrimal y no vale
La pena volver atrás.
Tranquílizate y verás
Que otros amores te llegan
Desde los campos y mares
Desde los montes y el río
Y al final de los cantares
Pobre corazón tú eres mío.
Tú serás mi pensador
Yo tu maquinita soy
Mira que si yo me voy
Ningún amor necesitas…
Si tú te vas, corazón.
Y los amores me faltan
Me muero, tú me haces falta
Más, tú pierdes la ilusión.
Y por eso no te busco
¿Por qué te busco por qué,
Si mis adentros se riñen?
Las razones no destiñen,
El corazón sigue amando
Pero el cerebro penando
Y por tu amor aun sufriendo,
Pero con mucha razón
Claro se lo está diciendo…
Pero, corazón
¿Hasta cuándo?
Por
Gilberto Rodríguez
¿Por qué te busco?
¿Por qué?
Si mi cerebro se niega
¿Por qué buscarte otra vez?
Porque el corazón me riega
De sangre y mucho dolor
El jardín de mi existencia
Y a mi cama y mi sillón.
No la busques, corazón
Mi cerebro te conmina
Mírala como camina
Tal feliz en la distancia…
“No, eso es solo la elegancia
De su andar que es zalamero,
Mira, cerebro yo muero,
Matado por tu arrogancia.”
No ves, corazón cegato,
Que conveniente no es
La he separado, lo se
Porque te hirió tantas veces
Que te has tragado las heces
Los amargo y las sales
Del lagrimal y no vale
La pena volver atrás.
Tranquílizate y verás
Que otros amores te llegan
Desde los campos y mares
Desde los montes y el río
Y al final de los cantares
Pobre corazón tú eres mío.
Tú serás mi pensador
Yo tu maquinita soy
Mira que si yo me voy
Ningún amor necesitas…
Si tú te vas, corazón.
Y los amores me faltan
Me muero, tú me haces falta
Más, tú pierdes la ilusión.
Y por eso no te busco
¿Por qué te busco por qué,
Si mis adentros se riñen?
Las razones no destiñen,
El corazón sigue amando
Pero el cerebro penando
Y por tu amor aun sufriendo,
Pero con mucha razón
Claro se lo está diciendo…
Pero, corazón
¿Hasta cuándo?
ESTOY PERDIDO
ESTOY PERDIDO
Por
Gilberto Rodríguez
Me pegué a tus labios
Y cerré los ojos
Me entregué a tus besos
Sangrientos y rojos
Me miré en silencio
Como andante sediento
En tus pequeños ojos
Y al aspirar tu aliento me perdí del todo.
No tengo horizontes
Ni nortes ni oestes
Ni valles ni montes
Ni azules celestes
Ni tengo tus besos
Estoy perdido parece…
Se me escapan las horas
El tiempo perece
El mundo te adora
Mi alma te conoce.
Tu vida y mi vida
Las sellé con un beso
Así las heridas
Más duelen por eso…
No me duele la muerte
Ni la falta de luz
Me duele mi suerte
Porque aquí no estás tú,
Solo quedan dolor y tristezas,
Recuerdos del beso
Y del ojo y de ti
Y el reflejo de ayer
Del ayer que viví
Recostado a tus besos
Entregado a tus brazos
reflejado en tus ojos
muy pegado a tu piel.
Perdido estoy sin ti
Más perdido que el cristal
Que se rompió en la caída,
Y más frágil que la madre,
Cuando ha parido una hija…
Nada me duele mujer
Nada sienten mis caricias
Solo quedan las delicias
En mis labios,
Como ayer
Al recordar los momentos
Que te tuve con placer
Nada queda, solo restos
Delirantes por volver
Al puerto que ayer dejamos
Porque perdido al nacer
Voy recogiendo los restos
Llenando uno y mil cestos
Con las cartas del recuerdo
-¡Cielos, la lengua me muerdo!-
No sé si estoy vivo o muerto
Lo que sí bien sé por cierto
Es que sin ti
Estoy perdido.
Por
Gilberto Rodríguez
Me pegué a tus labios
Y cerré los ojos
Me entregué a tus besos
Sangrientos y rojos
Me miré en silencio
Como andante sediento
En tus pequeños ojos
Y al aspirar tu aliento me perdí del todo.
No tengo horizontes
Ni nortes ni oestes
Ni valles ni montes
Ni azules celestes
Ni tengo tus besos
Estoy perdido parece…
Se me escapan las horas
El tiempo perece
El mundo te adora
Mi alma te conoce.
Tu vida y mi vida
Las sellé con un beso
Así las heridas
Más duelen por eso…
No me duele la muerte
Ni la falta de luz
Me duele mi suerte
Porque aquí no estás tú,
Solo quedan dolor y tristezas,
Recuerdos del beso
Y del ojo y de ti
Y el reflejo de ayer
Del ayer que viví
Recostado a tus besos
Entregado a tus brazos
reflejado en tus ojos
muy pegado a tu piel.
Perdido estoy sin ti
Más perdido que el cristal
Que se rompió en la caída,
Y más frágil que la madre,
Cuando ha parido una hija…
Nada me duele mujer
Nada sienten mis caricias
Solo quedan las delicias
En mis labios,
Como ayer
Al recordar los momentos
Que te tuve con placer
Nada queda, solo restos
Delirantes por volver
Al puerto que ayer dejamos
Porque perdido al nacer
Voy recogiendo los restos
Llenando uno y mil cestos
Con las cartas del recuerdo
-¡Cielos, la lengua me muerdo!-
No sé si estoy vivo o muerto
Lo que sí bien sé por cierto
Es que sin ti
Estoy perdido.
jueves, 13 de enero de 2011
MIS ARRECIFES
Don Gilberto
¿Quién soy? Yo creía saberlo. Pero no; no lo sé.
Mi ego, ahora me doy cuenta
es más alto que el Himalaya
y sin embargo mi vida es más pequeña que esa gota de rocío
que has visto sobre el pétalo de la rosa.
Príncipe y mendigo me han llamado;
tengo más riquezas y menos capital que un gorrión.
Capital no se conservarlo, trae muchas preocupaciones.
Riquezas acumuladas y sus intereses
creciendo mientras duermo porque soy un aprendiz de amante.
Nunca se sabe mucho del amor.
Se puede ser ostra y hacer del grano de arena una perla
y se puede matar una flor con una mirada.
Yo quería ser.
Si. Yo quería ser.
Y dediqué cada minuto de mi vida a aprender lo que hacían los otros:
los hombres, los pueblos, los religiosos, los políticos, los limosneros y tú.
Día vendrá en que yo vuelva a mi pueblo con mil cargas de cielos,
de nubes y de amores que produzcan la felicidad a los otros.
Yo he cargado mil cruces y bebido mi propia hiel.
Y he derramado lo que yo he creído que es amor por doquier.
Estudiar, obtener títulos, dar una caricia
con los mismos dedos que apreté un gatillo,
dirigir mas de cien jueces y abogados,
ser amigo de presidentes, de delincuentes, de terroristas...
.eso lo han dicho unos y otros lo hancreído. No se por que.
No, no se por qué; yo no soy más que un pobre fulano
que a remos y cojeando
patina sobre las fangosas
calles de camas y soledades
en cuerpos y caderas, destellando sin luz.
Fantasma soy.
Pero hasta los fantasmas invisibles, a veces
pretenden ser bellos y coloridos.
Tal vez yo soy eso.
Solo envidio al pulpo
. En cualquier instante vivo ocho vidas.
Las horas no me alcanzan para el día y me rio.
Nunca espero el final, los finales son cortes.
La buena pintura no nos viene en cuadritos, no;
esa se desliza entre y por, y con los otros colores.
Llevo el alma en una mano. ¿La quieres tú?
Mañana te aburres y yo tengo mucho aun que trabajar.
Quiero ser pulpo por un instante para poder estar con
mil rejos en las orillas de una playa, una reja, una jaula y uno senos.
¿Qué más da?
Soy el fantasma de mi ayer, la penumbra de mis ojos....
Y no soy nada.
¡Pobre ego amigo mío, que no se había enterado!
Tonto. ¿No ves que siempre te guardé en las fosas más profundas de mi ser?
No se puede ser hombre, navegante, capitán ni juez sin ego.
No se es nada. Pero el ego mata.
Y por ello siempre te resguardé al tiempo que te aprisionaba.
Ya, que más da. Solo el espíritu fantasmal de los recuerdos.
Es lo que me queda.
¿Qué por qué entonces gritan mis carnes?
onto amigo....porque no se han enterado.
No, mis carnes están tersas,
mi mente ágil, mis amores vivos,
mis sueños vibrando aun y mis anhelos a gritos.
Otros a mi edad son viejos. Muy viejos.
Ya dejaron de sentir amor y deseo de la carne….. Están muertos.
Esos que ya no aprecian una visita al museo, una corrida de toros...
yo todavía me pongo los guantes y boxeo par de minutos....y más.
Pero es mi lucha interna. Me voy a otros puertos.
He luchado por un ideal y ya mis ideas no cuentan.
He soñado con unas alturas, y pase por algunas,
las otras cual agua entre los dedos, se me escaparon.
Ahora, cuando alguien me ofrece una limosna de amor
recoge de mi alma y luego mira al almanaque.
Es sabio envejecer y es pecado mortal hacerlo.
Luego se burlan cuando aquél cuya voz ayer las enamoraba
y hoy trata de elevar una tonada y se le va una falsa nota.
Nadie se registra el alma, hasta que le llega el turno.
Y entonces, ya es muy tarde. Mi turno no anda lejos...soy viejo, ya lo sé.
Y hace unos días un joven apuesto, bello y galante me preguntaba:
¿Cómo lo hace usted? Yo daría la mitad de mi vida por aprender con usted....
Gracias, hijo, pero media vida no sería suficiente, solo tienes unos veinte.
Escala la montaña,
préstale tu zapatos al otro y camina sin ellos,
gánatelo, no lo tomes al pasar; cuídalo y déjalo seguir.
Ellas te oirán.
Pero, es que usted tiene magia, lo de usted parece tan sencillo....
No, hijo; no es magia es lo segundo. Es lo sencillo.
No creas que eres una roca.
Tu firmeza es temporal, cubito de hielo somos,
duros ahora, agua al canal después.
Y esa gota de agua que acabas de beber,
luego que limpie tu sistema regresará a la tierra,
se calienta, evapora se eleva y forma bella o amenazadora nube,
te cae sobre el jardín y lo hace florecer,
y le enjuaga las manos a la mujer
que con ellas te ha de acariciar.
Y cuando miro a mi alrededor estoy sobre una piedra, en el medio de la mar… Solo.
Solo soy. Solo estoy y solo he estado en el medio de la multitud mi vida entera.
Jamás me compartí. Jamás le permití a nadie mirar a mis adentros.
No importa cómo, donde ni por qué.
Los torturadores han lastimado mi cuerpo, las guerras también,
pero mi sonrisa no
cesa, mi cerebro labora. Nadie penetra alli. Nandie nunca pudo. Nadie podrá. Y
mis pieles no cuelgan aún.
Pero el tiempo se acorta. Y otras me quieren cortar.
Tengo una amiga muy bella,
37 añitos, china pura, criada y educada aquí.
Fue mi discípula muy pilla.
Me abraza, me besa y me propone a menudo.
Quítate solo 35 años y me caso contigo.
¡YA! y lo grita ante todos. Pobre de mí... ¿Por dónde corto?
Viejo verde, azul o candelillas sobre el agua.
Tonto mejor. Quiero salvar a mi Patria y no puedo cargar mis costillas,
quiero escalar más montañas,
volver a caminar sobre un cable de acero
entre dos barcos o entre dos rascacielos
y ya le temo al sonido del trueno. ¿Ego de qué?
Quiero ser pulpo tal vez para agarrarte enterita y que no te me escapes.
O para poder seguir atendiendo todas mis vidas regadas por el mundo.
Ya apenas viajo y quiero volver.
Mi vida ha sido en viajes, y en aventuras,
en cambio de paisajes, en movimiento, en bienvenidas y adioses,
entre risas y lágrimas entre almohadas, pajares y ríos...
Nadie me pudo seguir, viajo a placer.
Y ahora estoy mirando a mi bitácora de oro, no, de oro no, que muy pobre es.
He borrado muchos nombres, nadie los debe de ver.
Quien a mi lado durmió, un secreto en mi depositó.
¿Qué historia puedo hacer?
Ríe. No soy feliz. No he sabido serlo; nunca lo fui.
Si mi sed han calmado tus aguas, tú me las diste, yo no las robé.
Si mi espíritu flota en las noches, es que la muerte ronda,
y no quiere esperar que me muera
para salir a enamorarte otra vez.
Voy a cambiar mi vida. Voy seriamente a escribir.
Voy a silenciar mil voces que me queman los adentros
y tocar solo en las alas del que fue mi corazón.
Se cansa el mundo de mí.
De mí que nada tengo ya para dar.
Un verso aquí, una ilusión allá,
un recuerdo colgado en la pared....
Unas candelillas en la noche a la orilla del rio.
Ni siquiera las luces boreales soy.
¿Ego de qué?
Anda, vuélvete a la botella para ponerle el tapón.
Un momento, ahí, jefe; a la botella no.
¿Y por qué no?
Por que yo soy su ego, no su mago de la botella.
Está bien, pero eso no te impide...
Señor, yo solo soy su ego,
y en estos días usted anda trepado sobre mis hombros,
¿qué puedo yo hacer?
¡Ah, hombre, habérmelo dicho antes!
Yo hubiera tratado, jefe, de nuevo le digo.
Pero cuando usted vio a esa mujer....
¡Calla! ¡Basta!
Como usted diga, jefe.
Vuelvo a pensar y quiero izar mis velas.
Quiero, pero no puedo.
Estoy anclado en ti.
Don Gilberto
¿Quién soy? Yo creía saberlo. Pero no; no lo sé.
Mi ego, ahora me doy cuenta
es más alto que el Himalaya
y sin embargo mi vida es más pequeña que esa gota de rocío
que has visto sobre el pétalo de la rosa.
Príncipe y mendigo me han llamado;
tengo más riquezas y menos capital que un gorrión.
Capital no se conservarlo, trae muchas preocupaciones.
Riquezas acumuladas y sus intereses
creciendo mientras duermo porque soy un aprendiz de amante.
Nunca se sabe mucho del amor.
Se puede ser ostra y hacer del grano de arena una perla
y se puede matar una flor con una mirada.
Yo quería ser.
Si. Yo quería ser.
Y dediqué cada minuto de mi vida a aprender lo que hacían los otros:
los hombres, los pueblos, los religiosos, los políticos, los limosneros y tú.
Día vendrá en que yo vuelva a mi pueblo con mil cargas de cielos,
de nubes y de amores que produzcan la felicidad a los otros.
Yo he cargado mil cruces y bebido mi propia hiel.
Y he derramado lo que yo he creído que es amor por doquier.
Estudiar, obtener títulos, dar una caricia
con los mismos dedos que apreté un gatillo,
dirigir mas de cien jueces y abogados,
ser amigo de presidentes, de delincuentes, de terroristas...
.eso lo han dicho unos y otros lo hancreído. No se por que.
No, no se por qué; yo no soy más que un pobre fulano
que a remos y cojeando
patina sobre las fangosas
calles de camas y soledades
en cuerpos y caderas, destellando sin luz.
Fantasma soy.
Pero hasta los fantasmas invisibles, a veces
pretenden ser bellos y coloridos.
Tal vez yo soy eso.
Solo envidio al pulpo
. En cualquier instante vivo ocho vidas.
Las horas no me alcanzan para el día y me rio.
Nunca espero el final, los finales son cortes.
La buena pintura no nos viene en cuadritos, no;
esa se desliza entre y por, y con los otros colores.
Llevo el alma en una mano. ¿La quieres tú?
Mañana te aburres y yo tengo mucho aun que trabajar.
Quiero ser pulpo por un instante para poder estar con
mil rejos en las orillas de una playa, una reja, una jaula y uno senos.
¿Qué más da?
Soy el fantasma de mi ayer, la penumbra de mis ojos....
Y no soy nada.
¡Pobre ego amigo mío, que no se había enterado!
Tonto. ¿No ves que siempre te guardé en las fosas más profundas de mi ser?
No se puede ser hombre, navegante, capitán ni juez sin ego.
No se es nada. Pero el ego mata.
Y por ello siempre te resguardé al tiempo que te aprisionaba.
Ya, que más da. Solo el espíritu fantasmal de los recuerdos.
Es lo que me queda.
¿Qué por qué entonces gritan mis carnes?
onto amigo....porque no se han enterado.
No, mis carnes están tersas,
mi mente ágil, mis amores vivos,
mis sueños vibrando aun y mis anhelos a gritos.
Otros a mi edad son viejos. Muy viejos.
Ya dejaron de sentir amor y deseo de la carne….. Están muertos.
Esos que ya no aprecian una visita al museo, una corrida de toros...
yo todavía me pongo los guantes y boxeo par de minutos....y más.
Pero es mi lucha interna. Me voy a otros puertos.
He luchado por un ideal y ya mis ideas no cuentan.
He soñado con unas alturas, y pase por algunas,
las otras cual agua entre los dedos, se me escaparon.
Ahora, cuando alguien me ofrece una limosna de amor
recoge de mi alma y luego mira al almanaque.
Es sabio envejecer y es pecado mortal hacerlo.
Luego se burlan cuando aquél cuya voz ayer las enamoraba
y hoy trata de elevar una tonada y se le va una falsa nota.
Nadie se registra el alma, hasta que le llega el turno.
Y entonces, ya es muy tarde. Mi turno no anda lejos...soy viejo, ya lo sé.
Y hace unos días un joven apuesto, bello y galante me preguntaba:
¿Cómo lo hace usted? Yo daría la mitad de mi vida por aprender con usted....
Gracias, hijo, pero media vida no sería suficiente, solo tienes unos veinte.
Escala la montaña,
préstale tu zapatos al otro y camina sin ellos,
gánatelo, no lo tomes al pasar; cuídalo y déjalo seguir.
Ellas te oirán.
Pero, es que usted tiene magia, lo de usted parece tan sencillo....
No, hijo; no es magia es lo segundo. Es lo sencillo.
No creas que eres una roca.
Tu firmeza es temporal, cubito de hielo somos,
duros ahora, agua al canal después.
Y esa gota de agua que acabas de beber,
luego que limpie tu sistema regresará a la tierra,
se calienta, evapora se eleva y forma bella o amenazadora nube,
te cae sobre el jardín y lo hace florecer,
y le enjuaga las manos a la mujer
que con ellas te ha de acariciar.
Y cuando miro a mi alrededor estoy sobre una piedra, en el medio de la mar… Solo.
Solo soy. Solo estoy y solo he estado en el medio de la multitud mi vida entera.
Jamás me compartí. Jamás le permití a nadie mirar a mis adentros.
No importa cómo, donde ni por qué.
Los torturadores han lastimado mi cuerpo, las guerras también,
pero mi sonrisa no
cesa, mi cerebro labora. Nadie penetra alli. Nandie nunca pudo. Nadie podrá. Y
mis pieles no cuelgan aún.
Pero el tiempo se acorta. Y otras me quieren cortar.
Tengo una amiga muy bella,
37 añitos, china pura, criada y educada aquí.
Fue mi discípula muy pilla.
Me abraza, me besa y me propone a menudo.
Quítate solo 35 años y me caso contigo.
¡YA! y lo grita ante todos. Pobre de mí... ¿Por dónde corto?
Viejo verde, azul o candelillas sobre el agua.
Tonto mejor. Quiero salvar a mi Patria y no puedo cargar mis costillas,
quiero escalar más montañas,
volver a caminar sobre un cable de acero
entre dos barcos o entre dos rascacielos
y ya le temo al sonido del trueno. ¿Ego de qué?
Quiero ser pulpo tal vez para agarrarte enterita y que no te me escapes.
O para poder seguir atendiendo todas mis vidas regadas por el mundo.
Ya apenas viajo y quiero volver.
Mi vida ha sido en viajes, y en aventuras,
en cambio de paisajes, en movimiento, en bienvenidas y adioses,
entre risas y lágrimas entre almohadas, pajares y ríos...
Nadie me pudo seguir, viajo a placer.
Y ahora estoy mirando a mi bitácora de oro, no, de oro no, que muy pobre es.
He borrado muchos nombres, nadie los debe de ver.
Quien a mi lado durmió, un secreto en mi depositó.
¿Qué historia puedo hacer?
Ríe. No soy feliz. No he sabido serlo; nunca lo fui.
Si mi sed han calmado tus aguas, tú me las diste, yo no las robé.
Si mi espíritu flota en las noches, es que la muerte ronda,
y no quiere esperar que me muera
para salir a enamorarte otra vez.
Voy a cambiar mi vida. Voy seriamente a escribir.
Voy a silenciar mil voces que me queman los adentros
y tocar solo en las alas del que fue mi corazón.
Se cansa el mundo de mí.
De mí que nada tengo ya para dar.
Un verso aquí, una ilusión allá,
un recuerdo colgado en la pared....
Unas candelillas en la noche a la orilla del rio.
Ni siquiera las luces boreales soy.
¿Ego de qué?
Anda, vuélvete a la botella para ponerle el tapón.
Un momento, ahí, jefe; a la botella no.
¿Y por qué no?
Por que yo soy su ego, no su mago de la botella.
Está bien, pero eso no te impide...
Señor, yo solo soy su ego,
y en estos días usted anda trepado sobre mis hombros,
¿qué puedo yo hacer?
¡Ah, hombre, habérmelo dicho antes!
Yo hubiera tratado, jefe, de nuevo le digo.
Pero cuando usted vio a esa mujer....
¡Calla! ¡Basta!
Como usted diga, jefe.
Vuelvo a pensar y quiero izar mis velas.
Quiero, pero no puedo.
Estoy anclado en ti.
Don Gilberto
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