domingo, 3 de abril de 2011

VEN MIRA LAS OLAS

VEN, MIRA LAS OLAS


VEN, MIRA LAS OLAS



(Este poema es dedicado especialmente a una de esas personas que poseen el don y la virtud de la amistad más pura y que están allí donde la necesidad de las amistades lo requiere en el momento preciso. Con mis mayores respetos aLETISA ROQUE================

VEN, MIRA LAS OLAS

Ven, siéntate a mi ladoMira las olas batirEl arrecife rugiendoAl igual que el porvenirQue llega raudo y batiendoA los que suelen sufrirPor otros que están viviendoMomentos que no es vivir.Ven, siéntate a mi lado Y eleva esa copa nuevaAntes que la espuma lluevaSaltando de entres las rocasY se te mojen las ropasDel pensamiento más noble,Ponte coraza de robleEspada de dulce sueñosUn rosalUna cariciaUna delicia Un diseñoDe una vida más serenaDonde cultivar las buenasPasiones que el cielo mandaPara curarle las penasA la amiga,A la vida,A la hermana.

Ven, siéntate a mi ladoY juega con las caracolas Vuelve a mirar esas olas,Mira el arena en tus pies, Y mírate alguna vezAl espejo de la brisa…¡Anda amiga! tu sonrisaParece que anda escondiendoLo mucho que estás sufriendoPorque las horas te duelenEn la mente, en la calma En el cerebro, en el almaY contra ese dolor no puedenTus fuerzas por mucho másPorque si no encuentras la pazEn el aire que respiraTu corazón es tu vidaLa que se cierra Al orienteY si llegaraAl ponienteDe tu existencia divina¿Qué harían las mañanas,Las rosas las azucenas Sin todas las cosas buenasQue tu das a tus hermanas?Ven, siéntate a mi lado y cuentaLas virtudes que te adornan;Cántale al mar tus amoresA ritmo de caracolas,Corre, lánzate a las olasY nada con alegríaPorque ha llegado El díaDe tu futuro más belloVen, cantemos por ellosPor los que están y los otrosY corramos como potros DesbocadosEn la auroraY deja correr las horasQue ya amanece tu díaY verás, amiga míQue la vida te enamora.

sábado, 19 de marzo de 2011

TE AMO CUAL ERES

TE AMO CUAL ERES




Colgada del pecho cual amuleto te llevo.

En algún rinconcito muy pequeño

guardo ese amuleto

Del cuello

como el gitano del cuento

cargo el sagrario

tejido por la mano

del Hada de los vientos

y en las tardes de invierno

los saco, los miro y de ti recuerdo.



Recuerdo

y te veo.



No sé el color de tus ojos

pardos o verdes,

puede que sean,

no sé si besas o muerdes,

y no sé cuáles son tus antojos

pero, entiende,

tu vives en mis ojos.



Cuando las tardes inclinan

sus rodillas bajo el sol,

y las golondrinas

revuelan el viejo portalón

sentado bajo el cocotero

saco el amuleto y miro

tu figura, tu sonrisa, tu sombrero

transparentes

imponerse al trovador

y en mi mente

silentes

tus recuerdos,

aquellos que no existieron,

que nunca míos fueron,

y que nunca vi

pero sentí

porque era tu amor.



Nunca te vi,

pero te veo,

nunca estuviste junto a mí

ni a mis deseos,

mas vas aquí

en mis recuerdos

alta, bajita,

gorda, flaquita,

rubia, trigueñita,

tú, tú, tú,

sola tú.

viernes, 18 de marzo de 2011

¿QUIEN SOY YO?

Don Gilberto








¿Quién soy?

Yo creía saberlo.

Pero no; no lo sé.

Mi ego, ahora me doy cuenta

Es más alto que el Himalaya

Y sin embargo mi vida es más pequeña que esa gota de rocío

Que has visto sobre el pétalo de la rosa.

Príncipe y mendigo me han llamado;

Tengo más riquezas y menos capital que un gorrión.

Capital no se conservarlo, trae mucha preocupación.

Riquezas acumuladas y sus intereses

Creciendo mientras duermo

porque soy un aprendiz de amante.

Nunca se sabe mucho del amor.

Se puede ser ostra y hacer del grano de arena una perla

Y se puede matar una flor con una mirada.

Yo quería ser.



Si. Yo quería ser.

Y dediqué cada minuto de mi vida a aprender

lo que hacían los otros:

los hombres, los pueblos,

los religiosos, los políticos,

los limosneros y tú.

Día vendrá en que yo vuelva a mi pueblo

Con mil cargas de cielos,

De nubes y de amores

Para producir la felicidad a los otros.

Yo he cargado mil cruces

Y bebido mi propia hiel.

Y he derramado lo que yo he creído

Que es amor por doquier.

Estudiar, obtener títulos,

Dar una caricia

Con los mismos dedos que apreté un gatillo,

Dirigir más de cien jueces y abogados;

Ser amigo de presidentes,

De delincuentes,

De terroristas...

Eso lo han dicho unos

Y otros lo han creído.

No sé yo el por qué.

No, no lo sé

No, no sé por qué;

Yo no soy más que un pobre fulano

Que a remos y cojeando

camina sobre las fangosas

Calles de camas y soledades

En cuerpos y caderas, destellando sin luz.

Fantasma soy.

Pero hasta los fantasmas invisibles, a veces

Pretenden ser bellos y coloridos.

Tal vez yo soy eso.



Solo envidio al pulpo

En cualquier instante vivo ocho vidas.

Las horas no me alcanzan

Para el día y me rio.

Nunca espero el final,

Los finales son cortes.

La buena pintura no nos viene en cuadritos, no;

Esa se desliza entre y por, y con los otros colores.

Llevo el alma en una mano. ¿La quieres tú?



Mañana te aburres y yo tengo

Mucho aun que trabajar.

Quiero ser pulpo por un instante

Para poder estar

Con mil rejos en las orillas de una playa,

Una reja, una jaula y unos senos.

¿Qué más da?



Soy el fantasma de mi ayer,

La penumbra de mis ojos...

Y no soy nada.

¡Pobre ego amigo mío,

Que no se había enterado!

Tonto.

¿No ves que siempre te guardé en las fosas más profundas de mí ser?

No se puede sin ego, ser hombre, navegante, capitán ni juez.

No se es nada.

Pero el ego mata.

Y por ello siempre te resguardé

Al tiempo que te aprisionaba.

Ya, qué más da.

Solo el espíritu fantasmal de los recuerdos.

Es lo que me queda.

¿Qué por qué entonces gritan mis carnes?

Tonto amigo...porque no se han enterado…



No, mis carnes están tersas,

Mi mente ágil, mis amores vivos,

Mis sueños vibrando aun

Y mis anhelos a gritos.

Otros a mi edad son viejos.

Muy viejos.

Ya dejaron de sentir amor y deseo de la carne…

Están muertos.

Esos que ya no aprecian una visita al museo,

Una corrida de toros...

Yo todavía me pongo los guantes

Y boxeo par de minutos...y más.

Pero es mi lucha interna.

Me voy a otros puertos.

He luchado por un ideal

Y ya mis ideas no cuentan.



He soñado con unas alturas,

Y pase por algunas,

Las otras cual agua entre los dedos,

Se me escaparon.

Ahora, cuando alguien me ofrece una limosna de amor

Recoge de mi alma y luego mira al almanaque...



Es sabio envejecer

Y es pecado mortal hacerlo.

Luego se burlan cuando aquél

Cuya voz ayer las enamoraba

Y hoy trata de elevar una tonada

Y se le va una falsa nota.

Nadie se registra el alma,

Hasta que le llega el turno.

Y entonces, ya es muy tarde.

Mi turno no anda lejos...

Soy viejo, ya lo sé.



Y hace unos días un joven apuesto,

Bello y galante me preguntaba:

¿Cómo lo hace usted?

Yo daría la mitad de mi vida

Por aprender con usted...

Gracias, hijo, pero media vida

No sería suficiente,

Solo tienes unos veinte.

Escala la montaña,

Préstale tus zapatos al otro

Y camina sin ellos,

Gánatelo, no lo tomes al pasar;

Cuídalo y déjalo seguir.



Ellas te oirán.

Pero, es que usted tiene magia,

Lo de usted parece tan sencillo....

No, hijo; no es magia es lo segundo.

Es lo sencillo.

No creas que eres una roca.

Tu firmeza es temporal,

Cubito de hielo somos,

Duros ahora, agua al canal después.

Y esa gota de agua que acabas de beber,

Luego que limpie tu sistema regresará a la tierra,

Se calienta, evapora se eleva y forma bella

o amenazadora nube,

Te cae sobre el jardín y lo hace florecer,

Y le enjuaga las manos a la mujer

Que con ellas te ha de acariciar.



Y cuando miro a mí alrededor

Estoy sobre una piedra,

En el medio de la mar… Solo.

Solo soy.

Solo estoy y solo he estado

En medio de la multitud

Mi vida entera.

Jamás me compartí.

Jamás le permití a nadie mirar a mis adentros.

No importa cómo, donde ni por qué.

Los torturadores han lastimado mi cuerpo,

Las guerras también,

Pero mi sonrisa no

Cesa, mi cerebro labora.

Nadie penetra allí.

Nadie nunca pudo.

Nadie podrá.

Y mis pieles no cuelgan aún.

Pero el tiempo se acorta.



Y otras me quieren cortar.

Tengo una amiga muy bella,

37 añitos, china pura,

Criada y educada aquí.

Fue mi discípula la muy pilla.

Me abraza, me besa y me propone a menudo.

Quítate solo 35 años

y me caso contigo.

¡YA! y lo grita ante todos.

Pobre de mí... ¿Por dónde corto?

Viejo verde, azul o candelillas sobre el agua.

Tonto mejor.

Quiero salvar a mi Patria y no puedo

Cargar mis costillas,

Quiero escalar más montañas,

Volver a caminar sobre un cable de acero

Entre dos barcos o entre dos rascacielos

Y ya le temo al sonido del trueno.

¿Ego de qué?

Quiero ser pulpo tal vez para agarrarte enterita

Y que no te me escapes.

O para poder seguir atendiendo todas mis vidas regadas

Por el mundo.

Ya apenas viajo y quiero volver.

Mi vida ha sido en viajes, y en aventuras,

En cambio de paisajes, en movimiento,

En bienvenidas y adioses,

Entre risas y lágrimas

Entre almohadas, pajares y ríos...

Nadie me pudo seguir, viajo a placer.

Y ahora estoy mirando

a mi bitácora de oro,

¡oh, no, de oro no, que muy pobre es!

He borrado muchos nombres,

nadie los debe de ver.

Quien a mi lado durmió,

un secreto en mi depositó.

¿Qué historia puedo hacer?

Ríe. No soy feliz.

No he sabido serlo; nunca lo fui.

Si mi sed han calmado tus aguas,

tú me las diste, yo no las robé.

Si mi espíritu flota en las noches,

es que la muerte ronda,

y no quiere esperar que me muera

Para salir a enamorarte otra vez.

Voy a cambiar mi vida.

Voy seriamente a escribir.

Voy a silenciar mil voces

que me queman los adentros

Y tocar solo en las alas

del que fue mi corazón.



Se cansa el mundo de mí.

De mí que nada tengo ya para dar.

Un verso aquí, una ilusión allá,

Un recuerdo colgado en la pared....

Unas candelillas en la noche a la orilla del rio.





Ni siquiera las luces boreales soy.

¿Ego de qué?

Anda, vuélvete a la botella para ponerle el tapón.

Un momento, ahí, jefe; a la botella no.

¿Y por qué no?

Porque yo soy su ego,

no su mago de la botella.

Está bien, pero eso no te impide...

Señor, yo solo soy su ego,

Y en estos días usted anda trepado sobre mis hombros,

¿Qué puedo yo hacer?

¡Ah, hombre, habérmelo dicho antes!

Yo hubiera tratado, jefe, de nuevo le digo.

Pero cuando usted vio a esa mujer...

¡Calla! ¡Basta!

Como usted diga, jefe.

Vuelvo a pensar y quiero izar mis velas.

Quiero, pero no puedo.

Estoy anclado en ti.



------------------

Don Gilberto

viernes, 14 de enero de 2011

¿POR QUE TE BUSCO, POR QUE?

¿POR QUÉ TE BUSCO, POR QUÉ?


Por

Gilberto Rodríguez



¿Por qué te busco?

¿Por qué?

Si mi cerebro se niega

¿Por qué buscarte otra vez?

Porque el corazón me riega

De sangre y mucho dolor

El jardín de mi existencia

Y a mi cama y mi sillón.

No la busques, corazón

Mi cerebro te conmina

Mírala como camina

Tal feliz en la distancia…

“No, eso es solo la elegancia

De su andar que es zalamero,

Mira, cerebro yo muero,

Matado por tu arrogancia.”



No ves, corazón cegato,

Que conveniente no es

La he separado, lo se

Porque te hirió tantas veces

Que te has tragado las heces

Los amargo y las sales

Del lagrimal y no vale

La pena volver atrás.

Tranquílizate y verás

Que otros amores te llegan

Desde los campos y mares

Desde los montes y el río

Y al final de los cantares

Pobre corazón tú eres mío.

Tú serás mi pensador

Yo tu maquinita soy

Mira que si yo me voy

Ningún amor necesitas…

Si tú te vas, corazón.

Y los amores me faltan

Me muero, tú me haces falta

Más, tú pierdes la ilusión.

Y por eso no te busco

¿Por qué te busco por qué,

Si mis adentros se riñen?

Las razones no destiñen,

El corazón sigue amando

Pero el cerebro penando

Y por tu amor aun sufriendo,

Pero con mucha razón

Claro se lo está diciendo…

Pero, corazón

¿Hasta cuándo?

ESTOY PERDIDO

ESTOY PERDIDO


Por

Gilberto Rodríguez



Me pegué a tus labios

Y cerré los ojos

Me entregué a tus besos

Sangrientos y rojos

Me miré en silencio

Como andante sediento

En tus pequeños ojos

Y al aspirar tu aliento me perdí del todo.



No tengo horizontes

Ni nortes ni oestes

Ni valles ni montes

Ni azules celestes

Ni tengo tus besos

Estoy perdido parece…



Se me escapan las horas

El tiempo perece

El mundo te adora

Mi alma te conoce.



Tu vida y mi vida

Las sellé con un beso

Así las heridas

Más duelen por eso…

No me duele la muerte

Ni la falta de luz

Me duele mi suerte

Porque aquí no estás tú,

Solo quedan dolor y tristezas,

Recuerdos del beso

Y del ojo y de ti

Y el reflejo de ayer

Del ayer que viví

Recostado a tus besos

Entregado a tus brazos

reflejado en tus ojos

muy pegado a tu piel.



Perdido estoy sin ti

Más perdido que el cristal

Que se rompió en la caída,

Y más frágil que la madre,

Cuando ha parido una hija…

Nada me duele mujer

Nada sienten mis caricias

Solo quedan las delicias

En mis labios,

Como ayer

Al recordar los momentos

Que te tuve con placer

Nada queda, solo restos

Delirantes por volver

Al puerto que ayer dejamos

Porque perdido al nacer

Voy recogiendo los restos

Llenando uno y mil cestos

Con las cartas del recuerdo

-¡Cielos, la lengua me muerdo!-

No sé si estoy vivo o muerto

Lo que sí bien sé por cierto

Es que sin ti

Estoy perdido.

jueves, 13 de enero de 2011

MIS ARRECIFES

Don Gilberto



¿Quién soy? Yo creía saberlo. Pero no; no lo sé.



Mi ego, ahora me doy cuenta

es más alto que el Himalaya



y sin embargo mi vida es más pequeña que esa gota de rocío



que has visto sobre el pétalo de la rosa.



Príncipe y mendigo me han llamado;



tengo más riquezas y menos capital que un gorrión.



Capital no se conservarlo, trae muchas preocupaciones.



Riquezas acumuladas y sus intereses

creciendo mientras duermo porque soy un aprendiz de amante.



Nunca se sabe mucho del amor.



Se puede ser ostra y hacer del grano de arena una perla



y se puede matar una flor con una mirada.



Yo quería ser.



Si. Yo quería ser.



Y dediqué cada minuto de mi vida a aprender lo que hacían los otros:



los hombres, los pueblos, los religiosos, los políticos, los limosneros y tú.



Día vendrá en que yo vuelva a mi pueblo con mil cargas de cielos,



de nubes y de amores que produzcan la felicidad a los otros.



Yo he cargado mil cruces y bebido mi propia hiel.



Y he derramado lo que yo he creído que es amor por doquier.



Estudiar, obtener títulos, dar una caricia



con los mismos dedos que apreté un gatillo,



dirigir mas de cien jueces y abogados,



ser amigo de presidentes, de delincuentes, de terroristas...



.eso lo han dicho unos y otros lo hancreído. No se por que.



No, no se por qué; yo no soy más que un pobre fulano



que a remos y cojeando

patina sobre las fangosas



calles de camas y soledades



en cuerpos y caderas, destellando sin luz.



Fantasma soy.



Pero hasta los fantasmas invisibles, a veces

pretenden ser bellos y coloridos.



Tal vez yo soy eso.



Solo envidio al pulpo



. En cualquier instante vivo ocho vidas.



Las horas no me alcanzan para el día y me rio.



Nunca espero el final, los finales son cortes.



La buena pintura no nos viene en cuadritos, no;



esa se desliza entre y por, y con los otros colores.



Llevo el alma en una mano. ¿La quieres tú?



Mañana te aburres y yo tengo mucho aun que trabajar.



Quiero ser pulpo por un instante para poder estar con

mil rejos en las orillas de una playa, una reja, una jaula y uno senos.



¿Qué más da?



Soy el fantasma de mi ayer, la penumbra de mis ojos....



Y no soy nada.



¡Pobre ego amigo mío, que no se había enterado!



Tonto. ¿No ves que siempre te guardé en las fosas más profundas de mi ser?



No se puede ser hombre, navegante, capitán ni juez sin ego.



No se es nada. Pero el ego mata.



Y por ello siempre te resguardé al tiempo que te aprisionaba.



Ya, que más da. Solo el espíritu fantasmal de los recuerdos.



Es lo que me queda.



¿Qué por qué entonces gritan mis carnes?



onto amigo....porque no se han enterado.



No, mis carnes están tersas,



mi mente ágil, mis amores vivos,



mis sueños vibrando aun y mis anhelos a gritos.



Otros a mi edad son viejos. Muy viejos.



Ya dejaron de sentir amor y deseo de la carne….. Están muertos.



Esos que ya no aprecian una visita al museo, una corrida de toros...



yo todavía me pongo los guantes y boxeo par de minutos....y más.



Pero es mi lucha interna. Me voy a otros puertos.



He luchado por un ideal y ya mis ideas no cuentan.



He soñado con unas alturas, y pase por algunas,



las otras cual agua entre los dedos, se me escaparon.



Ahora, cuando alguien me ofrece una limosna de amor



recoge de mi alma y luego mira al almanaque.



Es sabio envejecer y es pecado mortal hacerlo.



Luego se burlan cuando aquél cuya voz ayer las enamoraba



y hoy trata de elevar una tonada y se le va una falsa nota.



Nadie se registra el alma, hasta que le llega el turno.



Y entonces, ya es muy tarde. Mi turno no anda lejos...soy viejo, ya lo sé.



Y hace unos días un joven apuesto, bello y galante me preguntaba:



¿Cómo lo hace usted? Yo daría la mitad de mi vida por aprender con usted....



Gracias, hijo, pero media vida no sería suficiente, solo tienes unos veinte.

Escala la montaña,



préstale tu zapatos al otro y camina sin ellos,



gánatelo, no lo tomes al pasar; cuídalo y déjalo seguir.



Ellas te oirán.



Pero, es que usted tiene magia, lo de usted parece tan sencillo....



No, hijo; no es magia es lo segundo. Es lo sencillo.



No creas que eres una roca.

Tu firmeza es temporal, cubito de hielo somos,



duros ahora, agua al canal después.



Y esa gota de agua que acabas de beber,



luego que limpie tu sistema regresará a la tierra,



se calienta, evapora se eleva y forma bella o amenazadora nube,



te cae sobre el jardín y lo hace florecer,



y le enjuaga las manos a la mujer

que con ellas te ha de acariciar.



Y cuando miro a mi alrededor estoy sobre una piedra, en el medio de la mar… Solo.

Solo soy. Solo estoy y solo he estado en el medio de la multitud mi vida entera.





Jamás me compartí. Jamás le permití a nadie mirar a mis adentros.



No importa cómo, donde ni por qué.



Los torturadores han lastimado mi cuerpo, las guerras también,



pero mi sonrisa no

cesa, mi cerebro labora. Nadie penetra alli. Nandie nunca pudo. Nadie podrá. Y

mis pieles no cuelgan aún.



Pero el tiempo se acorta. Y otras me quieren cortar.



Tengo una amiga muy bella,

37 añitos, china pura, criada y educada aquí.



Fue mi discípula muy pilla.



Me abraza, me besa y me propone a menudo.



Quítate solo 35 años y me caso contigo.

¡YA! y lo grita ante todos. Pobre de mí... ¿Por dónde corto?



Viejo verde, azul o candelillas sobre el agua.



Tonto mejor. Quiero salvar a mi Patria y no puedo cargar mis costillas,



quiero escalar más montañas,



volver a caminar sobre un cable de acero



entre dos barcos o entre dos rascacielos



y ya le temo al sonido del trueno. ¿Ego de qué?



Quiero ser pulpo tal vez para agarrarte enterita y que no te me escapes.



O para poder seguir atendiendo todas mis vidas regadas por el mundo.



Ya apenas viajo y quiero volver.



Mi vida ha sido en viajes, y en aventuras,



en cambio de paisajes, en movimiento, en bienvenidas y adioses,



entre risas y lágrimas entre almohadas, pajares y ríos...



Nadie me pudo seguir, viajo a placer.



Y ahora estoy mirando a mi bitácora de oro, no, de oro no, que muy pobre es.



He borrado muchos nombres, nadie los debe de ver.



Quien a mi lado durmió, un secreto en mi depositó.



¿Qué historia puedo hacer?



Ríe. No soy feliz. No he sabido serlo; nunca lo fui.



Si mi sed han calmado tus aguas, tú me las diste, yo no las robé.



Si mi espíritu flota en las noches, es que la muerte ronda,



y no quiere esperar que me muera

para salir a enamorarte otra vez.



Voy a cambiar mi vida. Voy seriamente a escribir.



Voy a silenciar mil voces que me queman los adentros



y tocar solo en las alas del que fue mi corazón.



Se cansa el mundo de mí.



De mí que nada tengo ya para dar.



Un verso aquí, una ilusión allá,



un recuerdo colgado en la pared....



Unas candelillas en la noche a la orilla del rio.



Ni siquiera las luces boreales soy.



¿Ego de qué?



Anda, vuélvete a la botella para ponerle el tapón.



Un momento, ahí, jefe; a la botella no.

¿Y por qué no?

Por que yo soy su ego, no su mago de la botella.



Está bien, pero eso no te impide...



Señor, yo solo soy su ego,



y en estos días usted anda trepado sobre mis hombros,

¿qué puedo yo hacer?





¡Ah, hombre, habérmelo dicho antes!



Yo hubiera tratado, jefe, de nuevo le digo.



Pero cuando usted vio a esa mujer....



¡Calla! ¡Basta!



Como usted diga, jefe.



Vuelvo a pensar y quiero izar mis velas.



Quiero, pero no puedo.

Estoy anclado en ti.





Don Gilberto

lunes, 31 de mayo de 2010